Sobre mi
En 2012 dejé mi oficina técnica en Sanlúcar de Barrameda y me fui a Fráncfort con una maleta y sin hablar alemán. Empecé vendiendo en un Decathlon. Dos años después dirigía el mantenimiento técnico y la la gestión energética de todos los edificios de la compañía en Alemania.
Por el camino, actué como jefe de obra para un proyecto de General Motors en una fábrica de un millón de metros cuadrados donde cambiamos 13.000 lámparas por LED en cuatro meses. Resultado: 41% de ahorro energético y 0,9 millones de euros al año. Esa etapa técnica me llevó cada vez más arriba: IKEA, Ahold Delhaize e ING Bank — responsable de más de 1.500 edificios en toda la región EMEA.
En ING me hice una pregunta que nadie se había hecho, la empresa daba préstamos verde a sus clientes para mejorar la etiqueta energética de sus casas. ¿Y me dije, y nosotros que estamos haciendo? Analicé toda la cartera de edificios, propuse unos objetivos de ahorro serios — y el CEO del grupo los aprobó en persona. Ahí entendí algo que no enseñan en ninguna carrera de ingeniería, la parte técnica es la fácil. Lo difícil es conseguir que alguien firme el presupuesto.
El reto más reciente, en Decathlon Países Bajos, ha sido cambiar el modelo de gestión del mantenimiento técnico y pasar de gestionar 45 empresas mantenedoras a una sola. Se ha negociado un nuevo contrato, con nuevos KPI, gobernanza y se ha implementado la herramienta Máximo para poder gestionar todas las órdenes de trabajo. Resultado: de 1.200 facturas al año a 24. Se ha simplificado la burocracia, se ha podido digitalizar todo el manteniemiento correctivo y prevantivo, lo que ha impactado directamnete en la reducción de la carga de trabajo de unos 30 personas. Y de paso, se hizo una evaluación del estado de conservación de la cartera de inmuebles, siguiendo la metodología NEN2767 (estándar holandés de referencia en gestión de activos), que te da un diagnóstico objetivo por elemento constructivo y una hoja de ruta CAPEX a 5-10 años.
